Montamos un huerto ecológico

Teníamos muchas ganas de montar un huerto con los peques desde el principio, ya que creemos que es una bonita experiencia para todos. No solamente van a ver crecer los frutos sino que entre otras cosas van a montarlos ellos desde el principio, trabajando en equipo, van a aprender a cuidar las plantas y a respetar su espacio.

Así que el primer día empezamos con mucha ilusión a separar entre todos los palos de nuestro huerto. Para ello, estuvimos muy atentos porque había algunos palos iguales pero otros eran muy distintos (nuestra concentración hizo un gran trabajo).

Una vez que ya estaban separados, los colocamos a ver cómo podíamos montarlo, y con un poco de ayuda todo fue encajando perfectamente. Solo nos quedaba ver que otras posibilidades nos daba aquel huerto y la verdad, nos dio para mucho. Jugamos dentro y fuera de nuestro futuro huerto. Subimos la altura de las tablas y las bajamos para poder saltar dentro y fuera, lo tocamos e inspeccionamos cada agujerito y manchita de la madera, nos metimos todos a la vez para ver si cabíamos tanto de pie como sentados…..

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Al día siguiente empezamos a plantar :). Echamos los sacos de tierra repartidos por todo el huerto muy bien (nuestros peques son muy perfeccionistas y no podían dejar ninguna montañita o agujerito fuera de lugar :p o simplemente se los estaban pasando tan bien que no veían el momento de dejar de hacerlo).

Para finalmente colocar cada planta en su sitio dándole los últimos retoques. Bueno y vosotros os preguntaréis….¿pero qué habéis plantado? pues…. Pimientos verdes, berenjenas y….. estar atentos y cuando nos salgan los frutos os pondremos fotos a ver quién adivina que otro fruto nos falta por revelar.

Tenemos que decir que no todo es coser y cantar. Al principio cogían la arena a todas horas y el más pequeño se metía para hacerle compañía a las plantas;). Nos tuvimos que lavar las mano mil veces. Pero poco a poco van respetándolas, se asoman a verlas, las tocan con cuidado y las riegan. ¿Qué más se puede pedir? De algo tan bonito aprenderán a cuidar la naturaleza, a tener paciencia para poder ver crecer los frutos, y a cuidarlos con  el mayor amor del mundo (alguna vez les he pillado dándole besos a las hojas de las plantas). Y cuando finalmente crezcan nuestros frutos, pasaremos a otra nueva aventura, cogerlos, olerlos, cortarlos, saborearlos mmmmm ya os contaremos lo ricos que están 🙂

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La importancia de salir al campo

Cuando las familias vienen a conocernos siempre hablamos de nuestras salidas al parque, al campo o a la granja, y es que creemos que es una de las mejores experiencias que podemos ofrecerles a los pequeños.

¿Si tuvieras la posibilidad de elegir entre que tus hijos estuvieran en contacto con la naturaleza o en un centro donde no puedan salir en toda la mañana que elegirías?.

Nuestra respuesta a la pregunta ya os la imaginareis. El contacto con la naturaleza es primordial desde la niñez, pueden explorar, oler, oír, descubrir, aprender con materiales naturales ( no sexistas, ya que la naturaleza no entiende de sexo), experimentar, correr….

¿Preferís que vuestros hijos trabajen la psicomotricidad en una sala o al aire libre?.

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¿Con una colchoneta a sus pies o con un manto de césped y tierra donde sus pies y sus piernas pueden fortalecerse?.

¿Trepando obstáculos creados por el hombre o subiendo y bajando montañas de arena y árboles?.

Será porque unida a nuestra experiencia laboral, nuestra vida personal nos marca mucho. Y como siempre digo: “Conocer la naturaleza de primera mano es lo mejor que te puede pasar. Ni libros, ni fotos ni videos.” y es que lo he vivido desde cerca con los Scouts. Por eso, queremos darle la posibilidad a todos nuestros pequeños de saber disfrutar de los placeres que solo la naturaleza nos puede ofrecer.

Con todo esto no os queremos decir que las otras opciones sean malas ni mucho menos, simplemente son diferentes. Nosotras optamos por la naturaleza, ya que está demostrado que los niños en contacto con la naturaleza enferman menos, se concentran mejor, desarrollan más su imaginación al no darle un juguete hecho y tienen mejor autoestima y serenidad.

¿Qué más se puede pedir?….. ¡Ah si! que tengan una ratio de 4 niños por educadoras que se levantan cada mañana con ganas de darlo todo 🙂

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